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Soluciones naturales al acné

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Índice del artículo

El acné es una de las enfermedades dermatológicas más comunes, hasta el punto de que casi nadie se ha salvado de alguna manifestación acnéica durante el paso a la adolescencia.

Existe la falsa creencia de que el acné es una patología que solo sufren los adolescentes, pero la realidad es que su afectación puede aparecer a cualquier edad con mayor o menor virulencia. Además la situación actual y el uso de la mascarilla, lo conocido como el Maskné ( del que te hablamos en otro post) aumenta notablemente el problema.

El acné agrupa un conjunto de enfermedades que se caracterizan por la obstrucción e inflamación crónica del folículo pilosebáceo. Su manifestación en el rostro, la parte superior de la espalda, pecho y hombros son un verdadero dolor de cabeza.

El acné más frecuente se presenta entre los 15 y 19 años, el conocido como acné juvenil y que se puede alargar hasta bien entrada en la edad adulta en algunos casos. Su causa principal es la piel grasa resultado de los andrógenos. Se manifiesta principalmente en la de frente, mejillas y nariz.
En la adolescencia no solo representa alteraciones estéticas que pueden llevar a las temibles secuelas de las cicatrices, sino que también afecta a la autoestima del adolescente que lo sufre. De ahí la importancia de tratarlo rápidamente.

En el caso del acné adulto, la mayoría de afectadas son las mujeres y entre las causas más comunes encontramos los cambios hormonales que se producen con la menstruación. A diferencia del juvenil, este acné acostumbra a aparecer por la zona de la barbilla, mandíbula y peribucal (o también llamadas zona «T» en los jóvenes y zona «U» en los adultos).

¿Cómo podemos tratar y prevenir el acné?

Para llegar al éxito en el tratamiento lo importante es que cualquier producto que utilicemos regule la seborrea, disminuya las bacterias, prevenga la obstrucción del folículo y evite las cicatrices.

Además nosotras debemos mantener una alimentación y estilo de vida saludable.
La base en nuestra rutina debe incluir siempre la limpieza de la piel, con ella conseguimos eliminar el exceso de grasa de la superficie y las células muertas que bloquean los poros.
Pero ten en cuenta que una limpieza excesiva es contraproducente ya que puede resecar nuestra piel o irritar el acné persistente.

Ingredientes contra el acné

A la hora de adquirir un producto cosmético contra el acné hemos de fijarnos que incluya algunos de estos ingredientes, para que sea realmente efectivo.

Árbol de Té: Tiene alto poder antibacteriano. Se incluye en muchas formulaciones cosméticas para pieles con acné.
Niacinamida: También conocida como vitamina B3. Ayuda a la renovación celular.Evita la proliferación bacteriana al controlar la producción de sebo.
Ácido Glicólico: Consigue la renovación celular por su acción exfoliante suave sobre la piel. Ayuda a eliminar el acné, reducir la apariencia de manchas y evitar los signos de la edad.
Azufre: En su versión natural sus propiedades antiinflamatorias y antibacterianas lo hacen idóneo para cualquier tipo de acné.
Retinol: Un derivado de la vitamina A que favorece la desobstrucción de los poros, la renovación celular y controla la producción de sebo.
Arcilla de Bentonita: Las mascarillas de bentonita suponen una verdadera mejoría para las pieles grasas con acné al absorber el exceso de sebo y por su poder nutritivo y calmante.
Ácido Salicílico: Reduce la inflamación y abre los poros obstruidos. 
Ácido Azelaico:Tiene propiedades para desinflamar y calmar las zonas enrojecidas. Además, elimina las bacterias que obstruyen los poros para que queden libres.

Rutina pieles con acné

Tener acné no significa que debamos renunciar a nuestra rutina de belleza. Lo que debemos hacer es buscar los productos adecuados que se adapten a ella para no llevarnos disgustos y a la vez solucionen nuestro problema.

 En La Bella Carmela  trabajamos con cosmética natural y no tenemos productos con ingredientes oclusivos como siliconas o parafinas y ello es un beneficio para este tipo de piel. 

Limpieza

Es el paso más básico e importante en todo tipo de piel, pero en la piel acnéica es indispensable y  así eliminamos la polución e impurezas y evitamos la obstrucción de los poros y el consiguiente grano.
Hay gran variedad de productos:
Pastillas de jabón: cuya composición suele llevar pocos ingredientes, pero efectivos.
Limpiadores en gel: para una limpieza profunda y una acción desinfectante y astringente.
Espuma: un producto fácil de aplicar y que no requiere frotar, muy importante para no extender la infección del acné.
Bálsamo que además de limpiar, exfolia suavemente.

Debemos evitar las leches limpiadoras por su elevada cantidad de aceites.

Y si eres de las que te gusta la doble limpieza no renuncies al agua micelar.

Tonificación 

Al utilizar limpiadoras más purificantes, debemos equilibrar el pH con un tónico. De ahí la importancia en este tipo de piel. Así conseguimos calmar y suavizar la piel.

Es importante que sea no comedogénico para no obstruir los poros.

Hidratación y protección solar

La hidratación es importante en todo tipo de piel ya que refuerza nuestra barrera protectora natural frente a los factores externos(sol, viento, contaminación…) y a la vez la trata. Es importante que sea un producto específico para este tipo de piel y no comedogénico para evitar los brotes de acné.
El hecho de no seguir este paso solo comportará que la piel produzca más grasa. Una hidratación correcta consigue regular el exceso de sebo y  equilibra la piel.

En la piel con acné muy grasa la hidratación debe ser ligera tipo gelemulsión rica en ingredientes antisépticos, astringentes y purificantes.

Si la piel es grasa-mixta el gel o emulsión son una buena opción a la que podemos añadir una tercera opción con una hidratante ligera en textura gel seborreguladora, suavizante y calmante.

Para la piel mixta son idóneas las texturas cremosas ligeras con propiedades reguladoras del sebo y purificantes.

Además por muy grasa que sea nuestra piel ello no es incompatible con que sufra deshidratación debida a la sensibilidad, la solución es aportarle mucha agua y cero grasa. Un sérum equilibrante es lo que demanda en estos casos nuestra piel.

En cuanto a la protección solar acudimos a productos específicos para la piel acnéica. Además hemos de tener en cuenta que el sol no siempre beneficia cuando hay un brote de granitos. Puede ocurrir que la exposición excesiva al sol seque la piel y las glándulas sebáceas se descontrolen y produzcan sebo en exceso y ello puede llevar a la formación de granos.

Además en el día a día ya sabemos de la importancia de la protección solar normal o alta, la escogeremos con una textura ligera y fresca y que favorezca la reparación cutánea. También se puede optar por el stick igual de efectiva y con el plus de su comodidad.


Exfoliación y Mascarilla

Además de los tres pasos fundamentales y diarios la piel con acné no debe renunciar ni a la exfoliación ni a la mascarilla para una rutina de belleza completa. Simplemente optaremos por productos específicos para nuestro tipo de piel.

Exfoliación ofrece muchos beneficios en la piel acnéica para eliminar las células muertas, las marcas, eliminar la suciedad y prevenir la obstrucción de los poros mientras se oxigena.

En este tipo de piel después de la exfoliación agradecemos que mejore la textura y deje la piel uniforme y suave.

Es importante hacer la exfoliación una vez por semana

Mascarilla es un imprescindible porque actúa en las capas más profundas de la epidermis. Además deja la piel perfecta en pocos minutos. 

Para la piel acnéica debe ser una mascarilla que alivie el enrojecimiento, suavice, calme, proteja e hidrate. Dedicarnos unos minutos una vez por semana, no solo relaja sino que también tiene premio al ver como luce nuestra piel.

Maquillaje piel acnéica

Aunque muchas mujeres acaban por renunciar al uso de maquillaje porque puede agravar el problema acneico, existe el producto específico que no nos hará renunciar.  Lo ideal es una BBCream o crema con color, con ingredientes que ayudan a combatir el acné y siempre aplicarlo con las manos para evitar las bacterias de brochas o esponjas.

Es importante que la base esté libre de aceites, sea no comedogénica y que no altere el pH. Debe contener pocos principios activos como el óxido de zinc u óxido de magnesio que aportan color a los productos sin causar sensibilidad o alergias.

Es importante que sean productos matificantes pero no secantes de la piel.

Para terminar, porque seguramente lo habrás echado en falta, no nos olvidamos de la crema secante para granitos, ese salvavidas para esos granos que aparecen inoportunamente y que nos pueden llegar a fastidiar el día.

Tener la piel acnéica no es un regalo, pero si escogemos los productos adecuados, podemos tenerlo bajo control e incluso acabar con el problema y sin renunciar en ningún paso en nuestra rutina de belleza. ¿Empezamos?

 

VER PRODUCTOS PARA TRATAR EL ACNÉ

 

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